La posibilidad de lluvias por encima de lo normal en buena parte del país, vinculada al fenómeno de El Niño, obliga a las estaciones de servicio a revisar sus instalaciones, sobre todo las que se encuentran en zonas ribereñas o inundables. El ingreso de agua, la suba de las napas y la protección de los tanques son los frentes que más atención requieren, aunque las medidas dependen de la región, la época del año y las características de cada predio.
En diálogo con Surtidores, el auditor Sebastián Zambrano propuso mirar la prevención más allá del perjuicio comercial que implica una boca fuera de servicio. Además de atender a sus clientes habituales, recordó, las estaciones abastecen a los vehículos que participan en las tareas de asistencia durante una emergencia. “Ante distintos tipos de siniestros, es indispensable garantizar el suministro de combustible a los vehículos de las fuerzas vivas que hacen frente a estas situaciones”, señaló.
Su diagnóstico separa dos grupos: las estaciones situadas en áreas ribereñas o inundables y aquellas que, sin estar en esos sectores, pueden recibir precipitaciones abundantes.
Tanques que pueden flotar
En las zonas con riesgo de inundación, la principal alerta de Zambrano apunta a los tanques vacíos sin sunchos de anclaje. Cuando el agua subterránea sube, el empuje puede desplazarlos y romper el sistema de almacenamiento, el piso de hormigón y otros activos de alto costo, explicó el especialista.
NormativasLa Ciudad exige a las estaciones de servicio acreditar controles de roedores certificadosLa Resolución 282/APRA/26 incluye a las estaciones porteñas en el régimen de desratización: deberán contratar prestadores inscriptos y conservar certificados vigentes.Leer nota Para esos casos sugirió llenarlos con agua hasta que las napas desciendan. Esa práctica, sin embargo, debe evaluarse técnicamente en cada instalación: tal como aclara el medio, las guías de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos no la recomiendan por el riesgo de corrosión y porque luego hay que gestionar el agua contaminada.
Los tanques en uso o considerados prioritarios, en cambio, deberían mantenerse siempre con combustible. El auditor subrayó la importancia de conocer cómo está sujeta cada unidad, ya que las que cuentan con sunchos ofrecen un margen de seguridad mayor.
Venteos, tapas y condensación
Para el resto de las estaciones expuestas a lluvias intensas, el foco pasa por los elementos de cierre y protección que impiden la entrada de agua. Zambrano aconsejó comprobar que los venteos tengan el sombrerete o la válvula en buen estado, y extender esa revisión a las zonas de descarga remota y a las bocas directas, en especial las que quedan fuera del techo.
En esos puntos recomendó verificar tapas y juntas, cuyo deterioro se vuelve un problema ante lluvias persistentes. También sugirió medir con más frecuencia si hay agua dentro de los tanques cuando el ambiente está húmedo, porque la alta humedad favorece la condensación en su interior. La idea es detectar cualquier falla antes de que afecte la operación.
La obra civil es otro capítulo. El auditor criticó que el hormigón de la playa suela quedar relegado frente a otros trabajos, pese a su vínculo con los niveles, el drenaje y la ubicación de los puntos de descarga. “He observado que el sector del hormigón suele dejarse para el final o asignarse a personal inexperto”, contó. A su juicio, esa superficie necesita un diseño propio de estructura, cálculo y niveles, coordinado con rejillas, cámaras y bocas de descarga.
La ubicación de cada estación y el tipo de tanques que tiene ayudan a definir dónde poner el acento, pero la recomendación de fondo es la misma para todos: revisar tanto lo que está a la vista como la infraestructura enterrada y encarar la playa como una obra integral, con el diseño técnico que corresponde.
Fuente Surtidores




