La Secretaría de Transporte de la Nación cambió la metodología con la que estima los costos de las líneas de colectivos de jurisdicción nacional que operan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y pasará a reconocer dos conceptos ligados al cambio de tecnología: las inversiones en instalaciones de abastecimiento de GNC y el costo financiero de incorporar o reconvertir unidades. La decisión figura en la Resolución 80/2026, que salió en el Boletín Oficial.
Según informó Surtidores, el nuevo esquema agrega un apartado específico de inversiones en infraestructura, que contempla la amortización de lo desembolsado para montar, adaptar y habilitar puntos de carga de gas natural comprimido. El mismo tratamiento alcanza a las instalaciones de recarga eléctrica.
El segundo componente incorporado apunta a la renovación de flotas: se tomará en cuenta el costo de financiar la compra o la conversión de vehículos que funcionen con esas tecnologías, dentro de los parámetros que fija la propia metodología.
GNC y GNLInquietud en el transporte ante una posible quita de incentivos a colectivos a GNC y eléctricosLa Resolución 31/2026 eleva la tarifa de referencia por pasajero en unidades a gas y eléctricas del AMBA. Su eventual eliminación afectaría inversiones como la de Metropol.Leer nota Costo por kilómetro y ponderación por tecnología
La resolución establece que la comparación entre alternativas deberá hacerse sobre el costo total por kilómetro recorrido, lo que incluye rendimiento, mantenimiento, infraestructura e inversiones. De este modo, la evaluación de un colectivo a GNC no se limitará al precio del metro cúbico.
El cálculo, además, separará los costos operativos propios de las unidades a gasoil, a GNC y eléctricas, y obtendrá un valor ponderado de acuerdo con el peso de cada tecnología en el parque. En los considerandos se indica que la cantidad de colectivos a gas se actualizó con los datos que las empresas declararon ante la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT).
La norma fija los valores para el período que va de octubre de 2026 a enero de 2027. Este último mes funcionará como referencia para los períodos posteriores, hasta que se apruebe un nuevo ajuste.
Qué implica para las estaciones
De acuerdo con el análisis del medio, el reconocimiento de estos costos podría favorecer proyectos de abastecimiento a flotas con consumos regulares, aunque su concreción quedará sujeta a las decisiones e inversiones de cada operador. Para las estaciones, atender esa demanda requiere evaluar la capacidad de compresión, el espacio para maniobras, los tiempos de carga y la convivencia con el resto de los clientes.
Fuente Surtidores




