Los emblemas privados de Paraguay aplicaron una nueva ronda de aumentos del diésel y las estaciones de servicio sienten el impacto en sus costos. Víctor Yambay, presidente de la Asociación de Propietarios y Operadores de Estaciones de Servicios y Afines, lo resumió en una conversación con Surtidores LATAM: “Es más capital operativo para vender menos, estamos tratando de aguantar”.
El dirigente habló de un presente complicado para la actividad, con una demanda que no asegura mayores ingresos y que obliga a los operadores a poner más recursos para mantener el abastecimiento. “La calle no está bien, muy difícil está todo”, agregó.
Desde el lunes 26 de octubre, Shell y Copetrol remarcaron sus precios el mismo día en que otras compañías también hicieron ajustes. Según la marca y el producto, los incrementos por litro oscilaron entre G. 500 y G. 615 (de US$ 0,07 a US$ 0,09) y se sumaron a las que ya habían aplicado Petrobras, Petromax y Enex. Con esta ronda, el diésel acumula en 2026 entre los privados una suba de hasta G. 3.240 por litro (US$ 0,46).
LatinoaméricaDiésel en la frontera: por qué Brasil vende el gasoil un 15 % más barato que ParaguayUn especialista paraguayo atribuyó la brecha a la renta petrolera brasileña, que financia la subvención al diésel, y relativizó el riesgo de que los conductores crucen a cargar.Leer nota En las bocas que ya actualizaron los carteles, el diésel tipo III (común) quedó a G. 9.490 por litro (US$ 1,36) y el tipo I (premium), entre G. 11.475 y G. 11.490 por litro (US$ 1,64). En cambio, las naftas no tuvieron un ajuste generalizado.
La estatal Petróleos Paraguayos, en tanto, todavía analiza si puede sostener sus precios. William Wilka, titular de la petrolera estatal, admitió que el valor internacional del gasoil aumentó 103 % desde que empezó la guerra en Medio Oriente. Según sus cálculos, esa suba representa G. 3.642 por litro (US$ 0,52), contra G. 2.535 (US$ 0,36) que la empresa trasladó hasta ahora a sus valores.
La diferencia es de unos G. 1.100 por litro (US$ 0,16), aunque ese número no implica un anuncio de suba por ese monto ni tiene fecha de aplicación. Wilka explicó que la compañía sigue revisando los costos de compra y el nivel de existencias antes de decidir, y admitió que intenta postergar lo más posible un nuevo reajuste en un escenario complicado.
Para las estaciones, el problema es financiero: cuando sube el precio de compra, sostener el mismo volumen de abastecimiento requiere más dinero, y si al mismo tiempo las ventas caen, el capital de trabajo se vuelve todavía más determinante para el funcionamiento diario.
Fuente Surtidores LATAM




