El estado de los sanitarios dejó de ser un tema menor para los estacioneros y pasó a formar parte de lo que el cliente evalúa al decidir dónde detenerse, junto con la comodidad y la oferta gastronómica. Así lo describieron dirigentes de cámaras y operadores consultados por Surtidores, que detallaron cómo organizan la limpieza, qué equipos incorporan y cómo administran el acceso.

Las petroleras tomaron nota de ese cambio de hábitos. El titular de YPF, Horacio Marín, repite a menudo que un baño limpio condiciona la imagen que el cliente se forma de toda la empresa y puede hacer que vuelva.

Más organización y nuevos equipos

Alberto Boz, dirigente de FAENI, recordó que hace más de tres décadas el servicio consistía en resolver la falla mecánica del automovilista con una correa, una lámpara o un filtro. Los baños existían, pero quedaban en segundo plano. Hoy, explicó, la limpieza tiene una estructura propia: además del personal que la realiza, hay responsables que la supervisan y registran en planillas. Esa exigencia diaria demanda insumos y controles frecuentes, sobre todo cuando llegan familias, transportistas o grupos que usan las instalaciones al mismo tiempo.

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Entre las mejoras, Boz enumeró los artefactos antivandálicos, las luces que se activan con sensores y los mecanismos que regulan el agua en canillas y descargas, además de productos de limpieza de menor impacto ambiental. Wanda Nadal, gerente de la firma de equipamiento sanitario Domus, agregó que los viajeros valoran no tener que tocar pulsadores ni griferías y que una descarga que salpica o una canilla con poco caudal arruinan la experiencia aunque el local esté renovado. La empresa, adelantó, desarrolla una plataforma centralizada, consultable desde el teléfono, que permitirá saber cuánta agua usa cada canilla y cada grupo de inodoros.

Pedro Llorvandi, que preside la cámara de expendedores santiagueña, equiparó la importancia de los sanitarios con la de un buen café o de la panadería y los sándwiches. Aunque reconoció que en la Argentina prevalece el consumo al paso, opinó que cuidar la propuesta contribuye a sostener la tienda. Carlos Gold, titular de la cámara de Corrientes, coincidió en el valor de esta prestación sobre las rutas:

"Los baños han pasado a ser una de las ofertas de valor a ser tenidas en cuenta por los clientes a la hora de parar en una Estación de Servicio".

Cobro, claves y gratuidad

Gold mencionó los molinetes que cobran un importe y entregan un comprobante que puede usarse como crédito en el negocio. Boz, en cambio, sostuvo que la gratuidad sigue siendo ampliamente mayoritaria.

Cecilia Quiroga, a cargo de una estación en Almafuerte, Córdoba, renovó los baños el año pasado para que estuvieran a la altura de la tienda y la gastronomía, tras analizar el recorrido del cliente desde que baja del vehículo. En su local se ingresa con una clave: no exige compra al cliente individual, pero sí limita el acceso a las excursiones que no consumen, porque generan picos de uso, más residuos y más tareas de limpieza.

Para Boz, el esfuerzo se justifica cuando el visitante regresa. "Un cliente ocasional es una venta", resumió, y planteó que la fidelización construye una relación duradera que ayuda a sostener la estación.

Fuente Surtidores